viernes, 4 de mayo de 2007

Análisis comparativo de Epic 2015

1) Análisis comparativo de Epic 2015

Con tono apocalíptico el video Epic 2015 nos lleva a una línea del tiempo que tiene la particularidad de, aunque empieza en el año 1999, llevarnos tácitamente a pensar el enorme recorrido tecnológico que debió caminar el ser humano para aterrizar en el nacimiento de la Internet y la forma cómo, a través de lo que Roger Fidler llama mediamorfosis, empresas como Google entendieron cuál es la dinámica de superviviencia dentro de la red, en una suerte de “darwinismo cultural” según Roman Guberns en el “Eros electrónico”, de quienes están logrando sobrevivir gracias a su facultad de adaptarse a los cambios que demanda la ciencia y la tecnología y evitar el mediacidio al que se refiere Rosental Albes y que Epic descarga sobre el New York Times.

Empresas que entendieron además la nueva dinámica sobre la que se sustenta la comunicación, replanteada con elementos diferentes a los clásicos emisor, receptor y mensaje, pues hoy por hoy, la forma de entender la comunicación plantea el hecho de que el emisor, dentro de la red, no es necesariamente el que emite el mensaje, pues quien emite el mensaje es el medio que, reconociendo el enorme poder de los antes llamados receptores, replantea su lenguaje, su programación, sus productos en función de la información enviada por los receptores, quienes como vemos juegan un papel multifuncional al ser primero que nada emisores, mejor llamado productores por Mauro Jiménez en su ensayo Interacción y cultura en los medios de comunicación de masas, dentro del cual se reconocen como elementos de este proceso: “productor, mensaje, receptor, contexto y universo cultural”[1].

Por otro lado es preciso analizar el tránsito de la Revolución Industrial a la Revolución Digital, pues este es un proceso que terminó desde el mismo momento en que apareció la Internet, lo cual hace referencia a la mal entendida “era de la información” que para el antropólogo Pascal Boyer, es un cliché periodístico, hablamos de lo que actualmente se conoce como “era de la información” para referirnos a la época actual, pues: “Es engañoso si nos da la idea de que en el pasado, ya sea reciente o lejano no dependíamos de la información. Pensemos en la vida de los integrantes de las pequeñas tribus nómadas, dispersas en la sabana, recolectando comestibles a medida que avanzaban y tratando de cazar animales para complementar su alimentación. No podían funcionar sin tener grandes cantidades de información detallada sobre su entorno, de preferencia confiable y constantemente actualizada […] necesitaban averiguar y acordarse del lugar dónde podrían encontrar diferentes especies, en donde habían sido particularmente abundantes las recolecciones pasadas, durante qué temporadas del año. etc. Debían guardar también grandes cantidades de información sobre los diferentes sabores de distintos alimentos, sus formas, sus olores, así como su semejanza con sustancias potencialmente peligrosas. Lo mismo sucedía con la cacería […]”[2].

Esto nos lleva a referirnos además a la necesidad de que los productos sean multimedia, es decir que exista un verdadero diálogo entre el texto, la imagen, el video y demás productos que pueden diseñar los medios digitales de forma que sea el usuario quien escoja el tipo de archivos que desea, pues en la actualidad sucede algo similar a lo que afirma W. J Ong “Hemos interiorizado la escritura y la imprenta tan profundamente que no nos damos ya cuenta que son componentes tecnológicos de nuestros procesos mentales”[3], pero ya no con la imprenta pues recordemos que este invento es anterior a la Revolución Industrial, aunque la fuerza con la que surge será suficiente para sobrepasar el Renacimiento y motivar de alguna manera la llegada de esta revolución; por tanto debemos referirnos a la Revolución Digital, que con la escritura, y demás elementos multimedia constituyen componentes científicos y tecnológicos de nuestros procesos mentales.



[1] Jiménez Mauro, Interacción y cultura en los medios de comunicación de masas, Revista electrónica de estudios filosóficos, N° XI, (Julio 2006), Internet: www.um,es/tonosdigital/zum11/estudios13-iteracionenlosmedia.htm

[2] BOYER, Pascal, ¿Por qué tenemos religión?, Origen y evolución del pensamiento religioso, México: Editorial Taurus, S.A., 2002, p198.

[3] Jorge Lozano, “Quien teme a Marshall McLuhan”, Espéculo, Revista de Estudios Literarios, Nº 18 (Octubre 2001) Internet: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/mcluhan.html

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